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Los perros
adultos al igual que los cachorros, entienden bien el lenguaje
corporal humano e inclusive nuestros gestos, sin embargo, nuestro
lenguaje les es difícil e incomprensible. Las palabras que nuestro
perro llega a comprender más rápido son aquellas que dan una señal
de que algo bueno esta por ocurrir. Si todos los días le decimos a
nuestra mascota "Vamos a pasear", ponemos la correa y lo llevamos a
la calle, no necesitaremos mas que unas pocas repeticiones de la
conducta para que nuestro perro se emocione con solo escuchar la
frase.
Este es un simple ejemplo de las conductas que puede
llegar a aprender un perro dentro de la vida cotidiana, pero si
pensamos que un perro entrenado para ayudar a personas con
discapacidad, puede llegar a aprender a ir al supermercado con una
lista, dinero y regresar a casa con víveres, hablamos de una
inteligencia cognoscitiva sofisticada.
En un tiempo se pensó
que los perros aprendían por "intento y error" pero hoy en
día, se sabe que el perro aprende de mejor manera por "intento y
éxito". En pocas palabras, los perros repiten gustosos aquellos
comportamientos que les traen una recompensa, y tienden a dejar de
hacer aquellas cosas de las que no obtienen recompensa
alguna o tienen un efecto desagradable.
Las recompensas
agradables para los perros pueden variar desde un pequeño trozo de
comida, poder jugar con su juguete preferido, o un simple cariño en
la cabeza y una sonrisa de satisfacción de nuestra parte. La
motivación que damos a nuestros perros cuando realizan una buena
acción, es muy importante para establecer un vinculo de
comportamiento dentro de la vida familiar. Hay que ser constantes. Y
evitar caer en el juego de recompensar sin querer,
comportamientos no deseados, y así estar premiando malas conductas
que nuestro perro interpretara como buenas, y entonces tendremos un
problema creado por nosotros mismos.
El perro por naturaleza
necesita sentirse aceptado por su manada, que en este caso somos
nosotros, esto lo motiva a adoptar distintas conductas con la
finalidad de ser aceptado. A nosotros nos corresponde guiarlo y
estimularlo positivamente para que él reconozca que conductas
son las adecuadas para lograrlo. Esto es básico en nuestros intentos
de educar a nuestro perro en casos como caminar con la correa, no
subirse a los muebles, no pedir comida de la mesa y demás
comportamientos que hacen que el perro sea un miembro mas de la
familia.
Las diferentes razas de perros tienen aptitudes y
facilidades distintas, muchas directamente relacionadas con su
función zootécnica, haciendo más sencillo enseñarle a un labrador a
traer la pelota, que a un chihuahueño, pues el primero es un perro
de cobro; pero esto es lo que hace que sea más interesante y
divertido para nosotros el enseñar trucos y educar a nuestro perro,
sea de la raza que sea.
Hay que tener siempre en cuenta que
los perros tienen predisposiciones y comportamientos innatos y que
no debería ser nuestra intención modificar en todos los casos, ya
que se trata de tener un perro que se comporte como perro y no
como humano, y de esa forma poder
disfrutarlo.
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